La reflexión de hoy va encaminada a tomar un poco de conciencia sobre la visión numérica y uniformadora que el sistema económico actual, ha impuesto a nuestro ser. Definitivamente, para muchos casos ya no somos individuos, ya no somos hombres, sino números.Y sí, efectivamente desde hace un tiempo, pero de forma más marcada a partir de las últimas dos décadas, el sistema se ha encargado y ha puesto en ello su esfuerzo y sus objetivos, en dar a cada cual un código, una clave de acceso al mismo. Sin ella, no somos nada, no tenemos pertenencia, ni hablar, de poder participar del mundo comercial.
Ciertamente, nos han convertido en unidades numeradas en serie, mecanizadas, en masas de seres disciplinados, obedientes y uniformados, para quienes el único pasaporte para participar del "mercado" de la vida, se traduce en números escritos en cartón o en plástico.
Para no explayarme con la corriente filosófica del asunto, grafico en un ejemplo cotidiano de la vida contemporánea este hecho: cuando necesitas hacer un trámite, por simple que sea, lo primero que tienes que hacer, es dar tu número de carnet. En fin, luego de haber efectuado esa diligencia, vas a comprar al supermercado unos comestibles para el almuerzo, y bien, cotizas, ves los precios, finalmente compras... y obviamente, pagas... y pagas al contado, con billetes o monedas a la vista y con cual sorpresa, la cajera te mira como bicho raro cuando le muestras el efectivo y no accedes a su ofrecimiento de acumular puntos al pagar con tarjeta de crédito, y te ponen una cara de odio como si hubieses cometido algún crimen que, de no reflexionar fríamente, te sientes tan culpable, que lo pensarías dos veces antes de volver a comprar al contado...
Para no explayarme con la corriente filosófica del asunto, grafico en un ejemplo cotidiano de la vida contemporánea este hecho: cuando necesitas hacer un trámite, por simple que sea, lo primero que tienes que hacer, es dar tu número de carnet. En fin, luego de haber efectuado esa diligencia, vas a comprar al supermercado unos comestibles para el almuerzo, y bien, cotizas, ves los precios, finalmente compras... y obviamente, pagas... y pagas al contado, con billetes o monedas a la vista y con cual sorpresa, la cajera te mira como bicho raro cuando le muestras el efectivo y no accedes a su ofrecimiento de acumular puntos al pagar con tarjeta de crédito, y te ponen una cara de odio como si hubieses cometido algún crimen que, de no reflexionar fríamente, te sientes tan culpable, que lo pensarías dos veces antes de volver a comprar al contado...
En fin, a lo que quiero llegar con este tema es que si bien todo está maquiavélicamente planificado por el sistema para caer en las tentaciones de las tarjetas, de aprovechar el "ofertón" para endeudarse a plazo, o de adquirir préstamos para las "fiestas de fin de año", nosotros debemos ser más astutos y no "comprar" lo primero que se nos dice, seamos pacientes, no se puede tener todo, menos todas las cosas materiales, que no les vendan la pomada.. y si caen en la tentación, bueno así será, pero no olviden nunca de reflexionar sobre lo hecho, porque esa es la única condición humana que nos mantiene como tales.
Y como yo reflexiono, en tiempos de consumismo, yo adhiero "conmimismo"... "conmimismo" pantalón, "conmimismo" chaleco, "conmimismo" celular, "consumismo" ring.
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