Cuando me di cuenta, ya no extrañaba aquella voz lejana. Había perdido días buscando recrear ya viejas palabras pronunciadas por otra. Recorrí centenares de pensamientos, y más de una vez fui reconstruyendo las partes desperdigadas de aquella cerrada historia, como una saga de colección que se resiste a quedar obsoleta, convertida en tiempo pasado tras el "the end" que acompañó a aquella lastimosa última escena. Pero de continuar, ¿qué de nuevo vendría? si realmente estaba condenada a un previsto final. Extender una cinta ya vegetativa, es dar vida a algo que sólo vive dentro de un recóndito inconsciente, un instante que sólo fluye entre persianas ruidosas, donde queda una mirada nostálgica que derrama una última lágrima de espaldas a aquella irremediable partida... porque si hubo algo que aprendí de anteriores experiencias, fue que las segundas partes nunca son buenas.
2 comentarios:
Antes que nada agradezco que esa confusión de chiles y ajis te llevara a mi espacio, porque ahora yo estoy aquí..... respeto a tu post, hay segundas partes que de verdad vale la pena ver, vivir y saborear...
Hola Juan Luis, venía a agradecer tu visita, y a brindar por un reencuentro después de tanto tiempo. Y encontré este The End tan interesante.
Un fuerte abrazo trasandino!
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